Durante años, abusar de una prueba gratis era cosa de gente lista: alguien se registraba dos veces con otro correo, o le pedía a un amigo que abriera una cuenta nueva para seguir usando el plan gratuito un poco más. Molesto, pero pequeño. En 2026 ese juego cambió de escala por completo. Ahora existen scripts y agentes de IA creados justo para esto: generan correos desechables, completan formularios, confirman cuentas y crean docenas o cientos de pruebas gratis en minutos, sin ninguna persona de por medio.

El problema se agrava cuando el producto funciona con IA por dentro. Cada cuenta nueva que ejecuta un prompt, genera una imagen o procesa un archivo está consumiendo créditos reales de algún proveedor de IA, y ese costo sale del bolsillo de la empresa, no de quien se registró. Los analistas de fraude ya le pusieron nombre a esto: ataque de agotamiento de billetera. En vez de robar datos, el objetivo es simplemente hacer que la factura duela.

De truco aislado a operación a escala

La diferencia no es solo de volumen, es de intención. Un usuario legítimo probando el producto dos veces no es un problema. Un bot que crea quinientas cuentas en una hora, todas usando la función más cara del plan, es otra historia. Y como estos agentes ya imitan bastante bien el comportamiento humano, llenan campos, hacen clic en confirmaciones, resuelven captchas simples, cada vez es más difícil distinguir una cosa de la otra con solo mirar los datos del registro.

Proteger sin alejar a los clientes reales

La respuesta no es convertir el registro en una carrera de obstáculos. Eso solo aleja al cliente real, que ya duda ante cualquier fricción de más. El camino más equilibrado suele combinar unas capas simples: verificar el correo antes de dar acceso, limitar cuentas por IP o dispositivo, bloquear dominios de correo desechable conocidos, y poner un tope de uso a las funciones caras, incluso en el plan gratis. Ninguna medida por sí sola resuelve todo, pero juntas cierran buena parte de las brechas más obvias sin exigirle al usuario que demuestre ser humano cada vez que hace clic en algo.

Vale la pena recordar que esto no es un problema exclusivo de quien ya tiene escala. Un SaaS recién lanzado, todavía validando la idea, también puede ser blanco, sobre todo si usa alguna API de IA por detrás. Por eso tiene sentido pensar en esta protección desde el principio, y no solo cuando llega la factura alta. En CastorStack, la autenticación, la verificación de correo y la parte de cobros ya vienen listas de fábrica, así que este tipo de brecha queda cubierta antes de que se registre el primer usuario.